“No sé si lo estoy haciendo mal.”
Si has pensado eso esta semana, esta página es para ti.
Te acompaño desde los primeros días de vida de tu bebé para que sepas qué hacer en el día, en la noche y en cada despertar.
Sin dejarlo llorar solo. Sin prometerte horas que a esta edad no existen.
No estás haciendo nada mal.
Nadie te explicó cómo duerme un bebé de días, y casi todo lo que encuentras en internet está escrito para bebés mucho más grandes que el tuyo.
Vas a ver por ahí quien te prometa que tu bebé duerma once o doce horas seguidas. Con un bebé de semanas, eso no existe. Y prometértelo solo hace que te sientas mal contigo cuando no pasa.
Tu bebé se despierta porque tiene hambre, porque está aprendiendo a regular su temperatura y porque su cerebro todavía se está acomodando. Esos despertares no son un error tuyo: lo cuidan.
El llanto no es el enemigo. Llorar solo, sí.
Yo no trabajo el sueño de tu bebé.
Trabajo tu descanso, cuidando el de él.
Vas a aprender a bajarlo sin que despierte → para que dejes de aguantar la respiración cada vez → y esas siestas de quince minutos empiecen a durar.
Vas a aprender a acompañar sus siestas de día → para que dejen de ser una pelea de media hora → y tengas un rato tuyo mientras duerme.
Vas a aprender qué hacer con el chupón y el biberón → para que no dependa de tenerlos en la boca para dormirse → y deje de despertarse cada rato.
Vas a aprender cuándo despertarlo para comer y cuándo dejarlo dormir → para dejar de dudar cada tres horas → y de sentir que decides a ciegas.
Vas a aprender cuánto duerme de verdad un bebé de sus semanas → para saber si lo que hace el tuyo es normal → y dejar de compararlo con el de tu prima o con lo que dice Google.
Vas a aprender a notar cuándo tiene sueño antes de que sea tarde → para acostarlo a tiempo → y no pelear con un bebé que ya está pasado de cansado.
Vas a aprender qué hacer en cada despertar de la noche → para no improvisar a las 3 de la mañana → y volver a dormirte tú en minutos, no en una hora.
Y vas a aprender a responderle a quien opina. Cuando entiendes por qué haces lo que haces, los “yo que tú…” dejan de moverte.
Empieza por aquí. Se llama “Tú no tienes que pasar la noche despierta” y son 10 páginas sobre las noches del recién nacido, de 0 a 3 meses.
Escrita para leerse con una mano, a las 3 de la mañana, sin que te haga sentir mal en ningún momento.
Mi forma de trabajar tiene tres etapas. No es un video que ves sola: recorremos las tres juntas.
Primero entendemos a tu bebé: cuánto duerme de verdad un bebé de sus semanas, cómo saber cuándo tiene sueño y qué está pidiendo cuando llora.
Sales sabiendo por qué tu bebé hace lo que hace. Solo eso ya te quita un peso de encima.
Llevamos eso a tus días reales: cada cuánto acostarlo, qué hacer con el chupón o el biberón, cómo son las siestas de día y qué hacer en cada despertar de la noche.
Sales con un plan concreto que sí puedes sostener con un bebé de semanas. Sin horarios rígidos.
Aplicas el plan y me vas contando cómo va. Ajustamos según cómo responda tu bebé, porque con un recién nacido nada queda perfecto el primer día.
Terminas durmiendo más y decidiendo sola cuando algo cambie.
No se entrena, se acompaña.
Una hora resuelve muchas cosas. Otras necesitan un plan y alguien al lado durante semanas.
Una hora conmigo, una a una, para resolver lo que traes atorado.
En esta hora no alcanzamos a trabajar que tu bebé aprenda a dormirse solo ni a corregir despertares de meses. Eso no se resuelve en una sesión: necesita un plan y semanas de ajustes. Si eso es lo que buscas, la siguiente opción es la tuya.
Precio de lanzamiento
Una sesión, un plan hecho para tu bebé, y alguien que no te suelta las tres semanas siguientes.
Tres semanas, porque eso es lo que tarda. Una semana no alcanza y no te voy a vender que sí.
Con un peque que ya camina y habla el trabajo es distinto: hay que negociar con él, no solo ajustar horarios.
La diferencia entre ellas no son los días.
En el Cafecito Express tú aplicas y yo respondo tus dudas esa semana. En el de Acompañamiento y en el Plan Completo yo voy ajustando el plan contigo, porque con un bebé casi nunca queda perfecto de una.
Sobre los horarios: en las tres opciones nos escribimos de lunes a viernes. No es una línea de emergencia 24 horas — tú me escribes cuando puedas y yo te contesto dentro de mi horario. Así te acompaño bien y sin desaparecer a media semana.
El pago es de contado, antes de la sesión.
Nos escribimos por WhatsApp o por DM de Instagram. Me cuentas cuántas semanas tiene tu bebé y cuánto rato te quedas tú despierta en cada despertar. Con eso te digo de frente si te puedo ayudar o no.
Llenas un cuestionario. Así llego conociendo tu caso y no gastamos la hora poniéndome al día.
Nos vemos una hora, en vivo. Por Zoom. Puedes estar con tu bebé en brazos, dándole pecho o paseándolo. No necesitas estar arreglada, ni sentada, ni sin interrupciones — yo estoy acostumbrada, y si hay que pausar, pausamos.
Te mando tu plan por escrito. Concreto, para las semanas exactas de tu bebé.
Aplicas y me vas contando. Seguimos en contacto de lunes a viernes durante los días que incluya tu opción.
¿Cuándo empiezas? Apenas agendemos. No hay fechas de inicio ni grupos que esperar.
Soy mamá de una peque y asesora de sueño infantil certificada por ASBI (España).
Te confieso algo: cuando me convertí en mamá, no sabía nada de bebés. Todo era nuevo, confuso, y el sueño fue mi mayor reto.
Mi hija despertaba cuatro veces por noche y se volvía a dormir en diez minutos. Yo me quedaba cuarenta, mirando el techo. Y cuando lo contaba, todo el mundo me hablaba de ella — de sus horarios, de sus siestas, de sus tomas.
A mí nadie me preguntó cómo estaba yo.
Eso me llevó a estudiar, y a darme cuenta de que muchísimas mamás están viviendo exactamente lo mismo.
Durante años trabajé en recursos humanos acompañando a personas, y ahí aprendí a escuchar antes de dar una solución. Eso es lo que hago hoy contigo — sin juzgarte, sin métodos extremos y sin hacerte sentir que lo estás haciendo mal.
Certificada ASBI España · Bebés de 0 a 3 meses · Mamá, como tú
No. No uso métodos de dejarlo llorar solo. Tu bebé va a llorar — llorar es su forma de hablar y eso no lo evita nadie. La diferencia es que nunca va a llorar sin que alguien le responda: siempre estás tú, con tus brazos y tu voz. El llanto no es el enemigo. Llorar solo, sí.
Sí, y no quitándote de en medio. A esta edad que se duerma en tus brazos es completamente normal — no es una mala costumbre. El problema no es que le gusten tus brazos: es que sean la única opción. Lo que hacemos es sumarle otras formas, no quitarle esta.
Lo hablamos, sí. Pero primero algo importante: si tu bebé está comiendo muy poco, lo notas muy adormilado o le ves la piel de un color distinto, eso lo tiene que revisar tu pediatra antes que yo. No es para asustarte — es que hay cosas que solo se ven con un examen, y yo no puedo hacerlo por videollamada. Cuando tu pediatra te diga que está todo bien, yo te ayudo con el sueño con muchísimo gusto.
En las primeras semanas muchas veces sí, y depende del peso y de lo que te haya dicho tu pediatra. En la sesión revisamos tu caso concreto para que dejes de dudar cada vez — y para que sepas en qué momento eso ya deja de ser necesario.
Sí, y sin quitárselo de golpe. Lo trabajamos poco a poco para que no dependa de tenerlo en la boca para dormirse. Es una de las cosas que más rápido se nota.
No. En los primeros meses tu bebé necesita el contacto para calmarse: no es un capricho, es cómo funciona a esta edad. Lo que hacemos juntas no es quitarte los brazos — es que sepas cuándo y cómo usarlos para que ese sueño le dure.
Es el mejor momento. Casi todo el mundo te va a decir que aguantes los primeros meses, y por eso la mayoría de mamás llega cuando ya no puede más. Empezar ahora no le apura nada a tu bebé — te ahorra a ti semanas de andar adivinando.
Sí, y son mis clientas favoritas. Llegas tranquila, aprendes cómo va a ir cambiando su sueño y armamos todo antes de que lleguen las semanas difíciles. Prevenir cuesta mucho menos que arreglar.
No. A esta edad tu bebé necesita comer de noche y esas tomas se respetan siempre. Nada de lo que hacemos pasa por limitar cuándo o cuánto come.
Por eso el acompañamiento dura 21 días y no se acaba en la sesión. Con un recién nacido ningún plan sale perfecto de una: se ajusta. Tú me escribes cómo va y lo vamos moviendo hasta que le quede bien a tu bebé y a tu vida.
Escríbeme cuando lo necesites — a mí me llega y te contesto en mi horario, de lunes a viernes. No soy una línea de emergencia y prefiero decírtelo de frente antes de que compres. Lo que sí te prometo es que no vas a quedarte días sin respuesta.
Esta asesoría es para bebés de 0 a 3 meses. Si el tuyo ya está más grande, escríbeme igual: acompaño hasta los 3 años y te oriento hacia la opción que te sirve, sin compromiso.
Sí. Tengo el ebook “Las noches del recién nacido sin angustia”, de 0 a 3 meses, en $14.99. Es lo mismo que te explico en la sesión, solo que sin mí al lado ajustándolo a tu bebé. Si prefieres empezar por tu cuenta, es un buen primer paso — y si más adelante quieres que lo veamos juntas, aquí voy a estar.
Ver el ebookTu bebé va a seguir despertando. Tú no tienes que pasar la noche despierta.
No tienes que esperar a no poder más para pedir ayuda. Escríbeme, cuéntame cómo van tus noches, y vemos si puedo acompañarte.
Cuéntame cómo van tus noches →¿Todavía no quieres una asesoría? Empieza por la guía gratis.
No se entrena, se acompaña.